Las transformaciones y los cambios culturales requieren de procesos de adopción que no resultan tan fáciles para las organizaciones, de no ser que se planifiquen bien y se entiendan los cambios. Las modificaciones culturales que traerá la ley de transparencia salarial esta cambiando el panorama corporativo global. Está siendo una prioridad estratégica debido a la exigencia normativa de la Directiva 2023/970 y la implicación en los cambios de brecha salarial que todavía existe en España en torno a un 15,7 según el Instituto de las Mujeres en 2025.
El choque emocional que traerá estos cambios culturales requiere de estrategias emocionales incorporadas a los planes de actuación de regularización de situaciones deficitarias. Se abren una comunicación abierta y honesta frente al oscurantismo anterior. Ofrece la oportunidad de marcar un verdadero liderazgo en las conversaciones poderosas frente a los salarios ajustados ad hoc no basados en criterios objetivos y medibles. Se configura así una nueva herramienta de atracción y retención de talento donde se alineen estrategia de negocio con talento empresarial. Se prioriza así las habilidades y el desempeño. Forbes destaca que la transparencia salarial ya es considerada una “mejor práctica” en el ámbito corporativo, con un 80% de los/as empleados/as deseando algún nivel de transparencia. Y es que serlo y merecerlo está siendo considerado como nunca, gracias a los cambios que nos trae la IA. Como dice Mc Kinsey, el talento y el resultado serán los dos factores de éxito, lo que llama la “meritocracia diversa” priorizando las habilidades y el desempeño, lo que permite competir por lo que yo llamo las 3 inteligencias, que es mi metodología que engloba cómo he desarrollado mi trabajo durante estos 32 años. La inteligencia artificial al servicio de la persona para aumentar su inteligencia corporal y emocional. La transformación que se va a dar con estos niveles de transparencia permitirá valorar criterios corporales y emocionales al tiempo que se valoran las habilidades técnicas y la experiencia desarrollada por haber aportado a los proyectos un resultado. El cambio en la transparencia unido al fomento de las 3 inteligencias, permitirá una cultura mas innovadora y flexible así como más trabajo en equipo, pues mejoras la confianza del equipo y no centras el salario en la aportación individual y más en la responsabilidad, la experiencia y el desempeño y en la meritocracia que sea real y medible, pues lo contrario genera conflicto y resistencia. Esto reduce incertidumbre pero también aumenta productividad pues depende del aporte que valore la estrategia de negocio, así será retribuido el esfuerzo y el resultado. Claro, esto atrae a alcanzar niveles más altos de efectividad y aprendizaje constante para saber “rendir más y mejor”. Como ya dije en 2007 al crear Workcilia “ no se trata de trabajar menos sino de trabajar mejor” y no se trata de controlar tu tiempo de trabajo sino de pedir que los resultados sean los esperados para amortizar los costes de generación. Muchas personas creen que generará conflicto, pero “en el conflicto está la solución” pues siempre estamos en la dicotomía de algo y comprender el otro lado nos permite hacernos cargo de lo que no queremos reconocer.
Conclusión, este cambio exige de un plan de cambio para entender : cómo se va a explicar, de qué manera se cuantifican los criterios y los sistemas de valoración, revisión de los conceptos salariales por sexo, revisión de las comunicaciones salariales y de los criterios de mejora para alcanzar un nivel salarial determinado, eliminación de la rumorología y demostración del sistema salarial coherente justificativo y menos autoritario pero más orientado a resultados reales y decisiones documentadas, lo que abrirá brechas emocionales existentes sin tratar de envidia, frustración, sensación de impotencia, pero que bien adoptada con herramientas de gestión del cambio emocional y corporal, permite pasar a una cultura compartida, distribuida y demostrable, como explica la teoría de la equidad de John Stacey Adams o la necesidad de claridad de Victor Vroom o Amy Edmonson cuando explica que rindes más cuando no temes equivocarte o Frederick Herzberg.
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